martes, 15 de junio de 2010

La guardería de las periodistas

Hace muchos años, y no es cuento de hadas, un nutrido grupo de mujeres periodistas decidimos apoyar la propuesta de crear una guardería para periodistas.

La demanda afloraba con frecuencia en cualquier reunión o taller de discusión y capacitación que para entonces promovían la Asociación Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras, Capítulo México y la propia (hoy agencia de noticias) Comunicación e Información de la Mujer, AC (CIMAC), para sus congéneres profesionales en el Distrito Federal y los estados.

Que las mujeres dedicadas el reporteo, o que pertenecieran al inmenso mundo sin prestaciones que es el de las colaboraciones periodísticas, tuvieran acceso a una guardería con reglas que observaran y respetaran su condición especial, era condición sine qua non para el desarrollo profesional y crecimiento de las periodistas, se quedaban truncos al momento de decidirse por la maternidad.

Las sempiternas redes de apoyo que circundan a las mujeres, no necesariamente alcanzaba a todas; y tampoco era, ni es, un asunto de derivar responsabilidades a las abuelas, las tías o las hermanas mayores o menores, que ante la falta de políticas públicas y acciones positivas por parte del Estado, finalmente siempre terminan por asumirlas, muchas veces en contra de su salud, educación, desarrollo y crecimiento.

El eterno dilema: ser periodista o ser madre
Sin una guardería, por lo menos, que realmente apoyara la singularidad de una profesión como el periodismo, cuyos horarios de trabajo se inician por la mañana, pero no necesariamente finalizan ocho horas después, muchas mujeres periodistas no podrían acceder a puestos de toma de decisiones, no podrían aumentar sus ingresos realizando giras de trabajo, pues cabía –y cupo muchas veces-- la posibilidad de que se les marginara de eventos importantes para su carrera. Las hubo incluso que decidieron no ejercer la maternidad, aun en contra de sus convicciones, pero sobre todo por falta de condiciones.

Respecto de los terrenos de la maternidad, mucho se ha dicho. Mientras los hombres no se cuestionan sobre la posibilidad del hecho, las mujeres hemos de ponderar el camino a cada paso: con el noviazgo, el matrimonio y el embarazo, por decir lo menos.

Era la década de los 90 del siglo XX. Cristina Alcayaga era presidenta de AMMPE, Capítulo México. La secundamos muchas, acudimos a su llamado y la acompañamos a reuniones de negociación con el Seguro Social para que aportara el servicio especializado (puericultistas, trabajadoras sociales, enfermeras, educadoras, lo que requiere una guardería). Visitamos directores de periódicos –como La Jornada—para conformar un fideicomiso. Por lo menos 10 diarios nos apoyaron.

Estela Livera, Elda Peralta, Tere Ponce, Lupita Díaz, Martha Guerrero, Martha Dueñas o yo, ya no necesitábamos del servicio. Nuestras hijas e hijos habían rebasado las edades de lactancia o maternal, pero sabíamos, porque lo habíamos vivido en carne propia, que un servicio así era necesario, urgente, imprescindible.

A muchos años de aquella demanda cumplida para bien de muchas otras compañeras, que se vieron beneficiadas con horarios especiales para el cuidado de sus hijas e hijos, hoy sé que la Guardería para Periodistas fue cerrada tras 20 años de dar el servicio. Tere Izquierdo, indignada lo dice claro: ¡un proyecto que no fue de generación espontánea, que conjuntó esfuerzos y voluntades, lo borraron de un plumazo!

Y, ¿por qué no dijeron nada las autoridades del IMSS, mandaron llamar a las fideicomitentes, hicieron una encuesta sobre la pertinencia de un servicio así y sí siguen haciendo las cosas a la chita callando?

Ligas interesantes: http://www.eluniversal.com.mx/notas/687549.html

martes, 8 de junio de 2010

Estamos de Mundial

Hace 100 años no había campeonato mundial de futbol ni, menos aún, México estaba en la mira del mundo como coprotagonista del partido inaugural, con el grito ahogado en las gargantas en espera del primer silbatazo.

Muy por el contrario, se disparaban las primeras balas y se empeñaban las primeras vidas en la búsqueda de un mejor gobierno, en contra del autoritarismo largamente ejercido por el dictador Porfirio Díaz y sus políticas de terror aplicadas a la población más pobre y vulnerable.

México estaba en los ojos del mundo por las revueltas que minaban la supuesta estabilidad gubernamental que por tres décadas había logrado el otrora soldado de la Reforma, seguidor y defensor de Juárez, combatiente audaz en la batalla del 5 de mayo a las órdenes de Ignacio Zaragoza, contra los franceses.

Así se gestaba la primera revolución social del siglo XX. Seguirían, en el mundo, otras: la de los bolcheviques en Rusia, la de Cuba con Fidel Castro a la cabeza, la de los claveles en Portugal, la sandinista en Nicaragua y la de El Salvador con el Frente Farabundo Martí, por ejemplo.

En los albores de la Revolución mexicana, el clima de tensión crecía, las revueltas afloraban y emergían los caudillos Zapata y Villa, Madero y Carranza, las familias Flores Magón y Serdán, los periodistas Filomeno Mata y Heriberto Frías, John Reed y los Casasola.

Las revueltas modernas

México vive hoy otras revueltas. Más allá de las barricadas de seguridad que se prevén para salvaguardar el Ángel de la Independencia ante los embates de las hordas que festejan a sus pies lo que sea: ganar o perder, participar sin más –todo sea por tomar las calles--, el país se debate en medio de la injusticia y la desconfianza.

Cananea se vuelve tierra de nadie, piedra de choque y surgen los intereses empresariales, gubernamentales y laborales. El incendio de la guardería ABC esconde en las cenizas las vergüenzas de un gobierno despreciable por indolente. La pobre y multicitada Paulette yace cubierta por tierra llena de corrupción y negligencia. Y Palacio Nacional vuelve a ser objeto de asalto.

En plena Decena Trágica, en 1913, cuando el Presidente Madero y su vicepresidente Pino Suárez perdieron la vida, la Puerta Mariana había sido abatida por un cañonazo. En 1976, miembros de la Central Campesina Cardenista prendieron una fogata para quemar esta misma puerta y presionar así a las autoridades de Hacienda, reacias al diálogo.

Hoy ha sido la puerta central, sobre la que pende la Campana de la Independencia. Un histórico portón con más de 400 años de vida. Para algunos, sólo un madero labrado, un obstáculo por franquear; para otros, un bien de la nación, un inmueble lleno de historia, un patrimonio de las y los mexicanos. Lo peor: el magisterio concientizado, que se presupone ha sido el autor de la agresión. Esos profesionales que se piensa saben de historia, pues la enseñan; que educan y son ejemplo –o debieran-- del respeto a la nación y sus monumentos.

A 100 años, de festejos a festejos

Como hace cien años, México se encuentra en el desgobierno, en manos de un sector conservador e inoperante, que ha demostrado conocer y ejercer lo que son la corrupción y el amiguismo, vicios sociales contra lo que supuestamente luchó y que ahora asume sin vergüenza alguna. Como Díaz; el PAN, los Fox y los Calderón.

Como entonces los festejos del centenario de la Independencia, hoy el mundial de futbol. Como entonces, en la impunidad de la represión porfirista contra henequeneros, cañeros o mineros y sus familias. Como hoy, en la impunidad de la violación a los derechos humanos, el asesinato y persecución de defensores y activistas, el feminicidio de Juárez y la violencia contra las mujeres en el país entero.

Y, ¿por qué no preguntarse dónde quedó el Estado de derecho en estos cien años de demandas ciudadanas y luchas por los derechos sociales y humanos que tantas otras vidas nos han costado?

martes, 1 de junio de 2010

El delgado hilo de la confianza

Si el hilo se rompe por lo más delgado, nada es de extrañar la renuncia de Alberto Bazbaz a la Procuraduría General de Justicia del Estado de México.

La ciudadanía se mueve en esas aguas, en el sexto sentido que ha aprendido a desarrollar para confiar o no en determinadas autoridades, líderes y personajes. En el caso de Bazbaz, el problema va más allá de la simple pérdida de la confianza ciudadana. Enrique Peña Nieto dice que este mal paso no tendría por qué afectar su carrera hacia Los Pinos. Debería preguntarse hasta dónde esa confianza ciudadana perdida, también le afecta en su capacidad de tomar decisiones como jefe y líder de lo que debería ser un gobierno de vanguardia, como la propia sociedad espera, después de tanto desatino panista.

La que sí merece un reconocimiento en su lucha por recuperar la confianza perdida hace muchos años, es la Suprema Corte de Justicia. Acostumbrados, como estábamos, a que se hacía lo que se dictaba desde la casona de Parque Lira, sorprenden ahora los últimos y definitivos dictámenes en materia de respeto a los derechos humanos y al libre albedrío.

La llamada Ley Robles, que fue el espaldarazo que se necesitaba para que el aborto fuera legal y gratuito en el Distrito Federal, siempre bajo reglas claras. La constitucionalidad del matrimonio entre personas, aunque sean del mismo sexo; y apenas hace unos días, la obligación de las autoridades del sector salud, de informar sobre la píldora anticonceptiva de emergencia y ofrecerla en disponibilidad, dejando en manos de las mujeres que han sufrido un evento de violencia sexual la decisión de tomarla o no.

México tiene que caminar hacia la democracia participativa, donde sus ciudadanas y ciudadanos tengan el derecho y todas las opciones para decidir informadamente sobre lo que su conciencia y valores les dicten. La autorización legal no obliga a nadie a recurrir al aborto, ni a la pastilla; como tampoco al divorcio o al matrimonio.

Chato se ha quedado el gobierno de Felipe Calderón y su camarilla de cuates dando brincos sin huarache, aferrándose a encontrar un supuesta anticonstitucionalidad en algunas decisiones de gobiernos que no les son afines; o en otras dentro de su propio ámbito, apegadas al auténtico Estado de derecho y no a visiones y concepciones facciosas.

La Suprema Corte, en actos valiosos, independientes y autónomos, incluso dando un ejemplo que va más allá de las ideologías personales de quienes la componen y sustentando sus veredictos en la ley y la Constitución, les ha dado el revés.

Pero no hay que perder de vista que la confianza es la parte más delgada del hilo. Se puede romper con mucha facilidad y tirar por la borda todo el tejido elaborado.

Y, ¿por qué no darles ese voto de confianza, sin perderlos en la mira, a quienes tienen en sus manos la justicia en México?

martes, 25 de mayo de 2010

Paulette, un accidente rumbo a la presidencia


El controversial fallo oficial respecto de la accidentada muerte de Paulette Gebara Farah, ha dejado mucho qué desear en el colectivo social. Especulaciones, verdades a medias, interpretaciones y hasta apuestas se cruzaron durante semanas en cafés y sobremesas. Las declaraciones y entrevistas, públicas o para las investigaciones ministeriales, arrojaban resultados mucho más juiciosos que al que ahora nos enfrentamos.

No cabía en en el imaginario social que policía y peritos no hubiesen encontrado a la pequeña bajo la cama, que se le haya escapado al fino olfato del escuadrón canino, que en esa recámara macabra hayan dormido, varias noches, personas distintas y no hubiesen sospechado nada, que las lágrimas a veces efímeras y la serenidad que acompañaban las declaraciones de la madre o el padre no ocultaran una cierto conocimiento de lo que había sucedido.

Y todo terminó con un simple “accidente”.
¿Accidente de quién? ¿Quién será ahora la o el responsable de ese accidente? ¿Quién tendrá la culpa de ocultar ese accidente mortal? ¿Por qué si fue accidente, se ocultó el cuerpo, se dio por desaparecida o secuestrada a la niña, se pidió la intervención de policías extranjeras, incluso?

Ahora sobran mucho más preguntas que en el momento mismo en que vimos aparecer espectaculares y fotocopias en todas las cajas de los supermercados, pidiendo ayuda por si reconocían y sabían del paradero de la pequeña.

Lo único cierto es que dejó mucho qué desear lo que se veía como –posiblemente-- una nueva y confiable forma de investigación ministerial: la científica. Tan poco acostumbrados estamos a que existen avances científicos, a que no todo es cuestión de interrogatorios y torturas y a que la criminalística y otras disciplinas que la acompañan pueden develar escenarios escenarios en la ejecución de un crimen, que cuando el procurador mexiquense Alberto Bazbaz Sacal sacó el tema a colación, no poca gente se burló y hasta sugirió la conformación del laboratorio mexicano al estilo CSI.

Carambola de tres bandas
Bazbaz no sólo se quedó atrapado en un escenario de fantasía. Ahora se pide su cabeza, pero habría que recordar que este señor fue designado como titular de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México precisamente por Enrique Peña Nieto, quien hasta antes del fallo lideraba las encuestas de preferencia en la carrera a la Presidencia de México. Hoy, conforme a un sondeo de opinión publicado en el diario español El País y efectuado por Demotecnia, a cargo de María de las Heras, Peña Nieto tiene 76 por ciento de opiniones en su contra, 45 por ciento de la ciudadanía expresa una peor opinión del gobernador mexiquense y sólo 23 por ciento se mantiene firme en su confianza.

¿Obnubilado por su creciente popularidad –o atrapado en su propia telenovela-- olvidó revisar perfiles y responsabilidades de cargos? ¿O fue sólo un ejemplo, como muchos que tenemos y conocemos, de que gusta de rodearse de los buenos amigos que le han acompañado en diversos momentos? Si esto es cierto, habría que preocuparse. Ya tenemos un gobierno federal en manos de quien se ha circundado de una camarilla íntimamente ligada a la amistad y poco pensada en los perfiles y capacidades propias de las responsabilidades de las políticas públicas y compromisos por desempeñar, con resultados bastante negativos para la economía y el desarrollo social del país.

Mantener viva la memoria
Lo cierto es que Paulette, accidentada o no, está muerta. Más verdad es que quien tuvo que ver con ese accidente, por acción u omisión, ha quedado oficialmente en la impunidad. Peor es que esa impunidad está sustentada en la “ciencia” y la “investigación profesional” de policías, ministerio público, cuerpo de investigadores y autoridades de justicia, que han emitido un fallo final. Muchísimo más grave es que se sepa, y esté en el medio, la sempiterna colusión amparada en la amistad y los financiamientos millonarios que ligan a la familia Gebara con el viejo jerarca Arturo Montiel.

De las Heras afirmó que los resultados de la encuesta señalan que “en el caso Paulette, la gente ya no sabe si pensar que se pecó de negligencia, corrupción o estupidez; en cualquiera de los tres casos, el costo para Peña Nieto puede ser muy alto”.

Y, ¿por qué no hacer un esfuerzo por mantener en la memoria colectiva este tipo de yerros, con miras a definir nuestro voto en 2012?

martes, 18 de mayo de 2010

Justicia para Callejerito

A John y Sole, por su lucha infinita

Los tres culpables del artero crimen de un nayarita can callejero están ahora en la picota. Pocas fueron las horas que pasaron detenidos, pero serán peores las que vivan en libertad, pues el fatídico video que tuvieron la osadía de subir al internet para mostrar su “hombría”, su “valentía”, su “osadía” y “triunfo” ante un ser vivo indefenso, inocente y aterrado, les valió la posibilidad de saltar a la fama, sí, pero también la condena pública.

Las redes internautas defensoras de los derechos de los animales han incluso puesto dinero para quien logre darles un escarmiento digno del asesinato.

Las autoridades no cuentan con leyes a la altura. Sus intenciones –si creemos en la buena fe—están maniatadas, son escasas y por ende, asesinos como éstos, salen libres por unos cuantos pesos.

La crueldad genera sed y se quiere más.

Por eso se ha hecho un llamado público. La exigencia es por leyes que protejan a los animales, por justicia para canes como Callejerito, por castigo real para quienes se inician en las fechorías cometiendo estos asesinatos que devienen en más y más hasta convertirse en asesinos de personas indigentes o niñas y niños o mujeres, como en Ciudad Juárez, piedra de toque para el feminicidio.

México no sólo se ha enterado de esta atrocidad. El mundo es ahora testigo y las redes internacionales han condenado el hecho. Ghandi advertía que la grandeza de una nación se mide por la forma en que trata a sus animales.

La marcha del 22 de mayo

Este 22 de mayo quienes aman a los perros, a los gatos, a las aves, a los animales en su conjunto, estarán marchando pacíficamente del Ángel de la Independencia al Zócalo para demandar leyes mejores en favor de la vida de los animales y respeto a sus derechos como seres vivos. La cita es a las once horas de la mañana.

Se pide esterilización gratuita y masiva, que se cierren las perreras y se creen refugios desde donde puedan ser adoptados, eliminar las ventas irresponsables y sin vigilancia de cachorros, campañas en contra de la venta de animales silvestres, campañas informativas y de educación para difundir los derechos de los animales.

Se pide que a la marcha, de la que se sabe tendrá réplicas en casi todos los estados del país, no se acuda con perros para evitar que se deshidraten o padezcan estrés, más allá de provocar conflictos con otros canes o lastimarlos por caminar sobre el asfalto caliente.

Se pide acudir de blanco.

Ejemplos en el mundo

Mucha gente ha visto y comenta los programas de César Millán, El encantador de perros, un mexicano avecindado en Estados Unidos que nos advierte cotidianamente sobre los errores humanos al tratar de educar a nuestros canes.

Mucha más ha visto lo que ocurre cuando los animales domésticos, de granja y silvestres sufren cuando no son atendidos en forma debida y se sucede el maltrato en todos esos otros ejemplos televisivos de los países donde existe policía especializada en rescatar animales.

Marcas de alimento canino hacen campañas en favor de la adopción de canes y gatos callejeros, tratando de ofrecer hogares con cariño.

La historia de Aslan

Era un caniche pulgoso, mugroso y lleno de rastas cuando llegó a casa con posiblemente un año y medio de edad. Sólo el veterinario supo lo que había sufrido. Tenía un par de sendos colmillazos en su cabeza, purulentos y desagradables. Sólo le faltaba un baño, una cama caliente y comida para que se convirtiera en el perro guardián que ahora es, agradecido, cariñoso, juguetón.

Lo trajo Coby, mi hijo, sabiendo que mi corazón es un hotel perruno. Hoy, a cinco años de aquella vieja historia arrancada de entre las llantas de un camión de basura, Aslan es un miembro más de la familia, que goza lo mismo de salud y cuidados, que de vacaciones en la playa, una cama segura y cálida y un parque donde corre con sus amigas y amigos bajo la seguridad y supervisión de la manada que formamos parte las dueñas y dueños de otros canes.

Y, ¿por qué no adoptar una perra o un perro, una gata o un gato y hacernos cargo, pero también demandar leyes que castiguen a quienes son capaces de abandonarlos, maltratarlos e incluso matarlos impunemente como estos tres salvajes nayaritas?

lunes, 8 de marzo de 2010

Las Insurgentes


Se trata de un movimiento social y ciudadano “que surge del trabajo y la pasión”, como dijo Ruth Zavaleta, de una propuesta multifacética donde, no sólo las mujeres, sino también los hombres que la integran, demanden una reorganización del Estado, de la seguridad social, de la relación entre las parejas y las familias, para “que podamos contribuir a enriquecer esta nación en condiciones de igualdad”.

Al llamado de mujeres como Rosario Robles, Patricia Olamendi, Ruth Zavaleta y muchas más que han encabezado iniciativas en favor del mejoramiento de las condiciones de las mujeres, cientos de congéneres nos vimos congregadas en un espacio de coincidencia, porque “hoy queremos estar al frente de la revolución y encabezar el cambio”, dijo Zavala.

Y porque es imprescindible un modelo diferente de sociedad, afirmó Robles, lo que implica conciliar la vida laboral con la vida familiar, donde los cuidados que sólo tocan a las mujeres, sean responsabilidad de la pareja, del Estado y de la sociedad.

Junto con líderes de movimientos urbanos estaban María Angélica Luna Parra, Laura Carrera, Teresa Glasé, Teresita Gómez de León, Rocío Bolaños, Guadalupe López, Rocío Villagarcía, Rosa María Gómez Saavedra, todas ellas periodistas, políticas, activistas, militantes, feministas, funcionarias actuales de gobiernos federales y estatales que vinieron desde Oaxaca, Puebla, Guerrero, Morelos, actuales luchadoras o antiguas promotoras de iniciativas como el Grupo Plural Pro Víctimas, conformado en los noventa para avanzar en políticas contra la violencia hacia las mujeres.

Apenas a 48 horas de conmemorar el Día Internacional de la Mujer, el movimiento de Las Insurgentes nació con el pacto de reunir un millón de firmas en favor del manifiesto Soy Insurgente que sustenta sus demandas en las actuales condiciones que viven las mujeres:

♀ 1 de cada 4 hogares mexicanos lo sostiene una mujer sin mayores apoyos de pareja ni del Estado

♀ 18 por ciento de los hogares mexicanos no cuentan con sistema de drenaje

♀ 40 por ciento de las mujeres mexicanas trabajan fuera de su casa

♀ Muchas más trabajan al interior del hogar por falta de condiciones que les permita acceder a un puesto en el mercado laboral

Olamendi instó a romper las cadenas, Robles a iniciar una nueva independencia pacífica y democrática, a ser mexicanas al grito de la igualdad, la libertad y la paz; a ser dignas herederas de las mujeres que nos dieron patria en 1810.

Porque además, de lo que se trata es de promover el debate y generar un diálogo con las y los de abajo, de ser y dar voz de quienes no son escuchados, y porque es momento de las mujeres y los hombres de México rescatemos al país.

Porque 2010 ha de ser un año que trascienda las celebraciones bicentenaria y centenaria, es que esta iniciativa se lanza en la búsqueda del millón de firmas para avalar estas demandas, las que habrán de juntarse para el mes de noviembre.
Manifiesto, Soy Insurgente porque:

♀ Me rebelo ante el hecho de que dos millones de mujeres carguen leña para cocinar y calentar sus hogares.

♀ No acepto que 10 millones de mexicanas y mexicanos carezcan de agua potable, y que las mujeres, niñas y niños tengan que acarrearla

♀ Me indigna el hambre y la desnutrición de millones de compatriotas

♀ Quiero una sociedad en la que mujeres y hombres compartamos el cuidado y la atención de hijas e hijos, así como compartimos los gastos del hogar

♀ Las mujeres podemos ser más productivas y acceder a mejores puestos y salarios si contamos con guarderías y escuelas de tiempo completo con servicios de calidad

♀ Los hombres deben tener prestaciones laborales para compartir la tarea de cuidar a las hijas e hijos, verlos crecer y disfrutarlos más tiempo

♀ Es injusto que se presione a las jóvenes a no tener vida personal para obtener un mejor puesto en el trabajo

♀ Es vergonzoso que la maternidad se utilice para discriminar y excluir a las mujeres

♀ Son necesarios comedores populares y centros de atención y cuidado públicos para las personas con discapacidad o adultas y adultos mayores

♀ Es hora de reconocerle a las mujeres el trabajo que realizan en la casa

♀ Quiero una sociedad en la que las mujeres no sean víctimas de golpes, humillaciones o maltratos. En la que sus cuerpos no sean considerados mercancía

Y, ¿por qué no adherirse al manifiesto a través del correo-e lasinsurgentes@gmail.com o al teléfono 5533.4606?

miércoles, 24 de febrero de 2010

Más mujeres a las Cámaras


1953 fue un año crucial para las mujeres mexicanas. Alcanzamos la mayoría de edad cívica y con ello la ciudadanía. El simple hecho, demandado por años, de votar y poder ser votadas a cargos de elección popular, nos puso en justa igualdad con los derechos civiles otorgados, hasta ese momento, a los hombres. Desde entonces, la posibilidad de acceder a una diputación, senaduría, alcaldía, gubernatura o presidencia, incluso, es un hecho.

Pero la historia real ha sido otra. Que una ley consigne esta posibilidad no decanta necesariamente en que las mujeres tengamos mayor participación en esos cargos de poder. Los partidos políticos de centro, derecha o izquierda no han sido capaces de impulsar a sus cuadros femeninos por sí mismos, y muy por el contrario, han tenido que ser obligados a ajustarse a medidas compensatorias que luego invalidan con artimañas poco sanas para la consecución de una democracia incluyente.

Mientras la historia de la conformación de la militancia de los partidos nos arroja siempre una participación mayoritariamente femenina, la respuesta de los miembros dirigentes a su apoyo y empuje, ha sido dejar a las mujeres en las bases.

Primero como recomendación y luego como una obligación, pues así está asentado en la ley electoral, el Instituto Federal Electoral vigila que los partidos efectivamente postulen un porcentaje determinado de personas de un mismo sexo en sus listas de candidaturas.

Sin embargo, esta acción afirmativa no se cumple del todo, siempre encuentran la forma de darle la vuelta: en los listados postulan a mujeres, casi siempre en las suplencias cuando se trata de mayoría relativa; y en general, están en las listas de representación proporcional, casi siempre en las posiciones donde es más difícil su acceso a las cámaras

Así, se cumple formalmente con la obligación, pero no en la realidad. En el papel aparecen los nombres femeninos, en los hechos, las mujeres no están. Cuando hubo posibilidades de denunciar estas artimañas, los nombres femeninos subieron de escalafón en las listas plurinominales y alcanzaron algunos renglones en las candidaturas mayoritarias, pero volvieron los juegos sucios y un buen día nos despertamos con las llamadas “juanitas” que renunciaron a favor de sus suplentes, claro, hombres; y lo peor, sus maridos, hermanos o parientes.

La idea de incorporar a las mujeres a los recintos legislativos tiene, entre sus múltiples facetas, la de empoderar a las mujeres, la de llevar allá la visión femenina, un modo diferente de mirar e interpretar el mundo; la de promover ejemplos claros y propositivos de que las mujeres tienen la capacidad de realizar trabajos iguales; la de incentivar el crecimiento político de muchas otras que quieren, pero no alcanzan a dar el paso.

Y como nadie nace sabiendo, la propia ley prevé hasta dos por ciento de financiamiento para capacitación, promoción y desarrollo del liderazgo político femenino, de tal manera que las nuevas legisladoras lleguen preparadas a ejercer estos cargos.

El ejercicio de dicho presupuesto debería elevar el nivel de conocimiento legislativo de las mujeres que contienden y ganan una curul. Sin embargo, nuevamente los hechos revelan algo muy distinto. La renuncia de 13 diputadas a la actual legislatura, cediéndoles su lugar a igual número de varones, dejó en claro que la capacitación fue infructuosa y a la Cámara con una participación femenina de 112 diputadas, apenas del 22.4 por ciento del total.

En tales circunstancias habría que revisar los objetivos y contenidos de la capacitación política y legislativa que se ofrece a las mujeres, así como aplicar algunos otros candados, como el de que sus suplentes sean también mujeres. Así, las legislaturas tenderían a tener efectivamente un porcentaje más equilibrado en materia de género.

Y, ¿por qué no trabajar para hacer cumplir las leyes y no estar buscándoles el lado flaco para evadirlas?